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lunes, 9 de marzo de 2015

¿CÓMO DECIDO EN QUÉ ME ESPECIALIZO?


Medicina, literatura, ciencias sociales, tecnologías de la información, ámbito jurídico, finanzas… existen tantos campos de especialización como textos a traducir y, dado que no somos autómatas ni enciclopedias andantes, los traductores optamos por dedicarnos a la traducción especializada de determinados campos.

Me animaría a afirmar que casi todos los traductores alguna vez en su carrera se formulan la pregunta que titula nuestra entrada de hoy. La respuesta es simple: podemos elegir cualquier especialización y nuestra elección dependerá del mercado y nuestras necesidades.

Pero, ¿qué es “especialización”? Sabemos traducir, eso es seguro, pero no sabemos traducir todo, no nos sentimos cómodos frente a cualquier texto y tenemos facilidad para algunos temas y para otros necesitamos infinitas horas de búsqueda terminológica. Especializarse en un campo significa dedicarnos a traducir textos de ese ámbito, nutrirnos de terminología, tomar cursos, asistir a seminarios, contactar profesionales del ámbito en cuestión hasta dominar los textos y asegurar una traducción de calidad.


Optar por un área u otra dependerá de nuestros conocimientos, intereses y gustos. Y estos son factores claves, ya que uno se sentirá cómodo frente a textos que despiertan su interés o sobre los cuales ya ha adquirido conocimientos previos.

La elección del campo también puede depender de la demanda del mercado, la cual se mide no sólo en términos de cantidad de clientes, sino también según el tamaño de cada proyecto individual. Indudablemente, es más fácil encontrar estudios jurídicos especializados en marcas y patentes que precisen traducir documentación que un antropólogo que busca traducir un trabajo de investigación. La demanda existe y el traductor decidirá cuánto quiere esforzarse para encontrarla.


Sea cual fuere el área de especialización que optemos, siempre será beneficioso dedicarnos a algún ámbito en particular, ya que dominar un campo nos facilita el trabajo y nos abre cada vez más puertas en el mercado.

viernes, 23 de enero de 2015

Traducción y cultura

Si nos remontamos a los orígenes de la traducción, viajamos tanto en el tiempo que llegamos hasta la traducción de la Biblia, el libro más traducido en la historia mundial. Desde entonces, se han formulado numerosas teorías sobre la traducción, sus métodos, técnicas y estilos. Un elemento en común que podemos encontrar en la mayoría de los estudios sobre la traducción, y sobre el cual no quedan dudas, es que la traducción es una actividad que involucra dos idiomas y dos tradiciones culturales.

Por lo tanto, los traductores estamos permanentemente en contacto con un problema: cómo abordar los aspectos culturales implícitos en el texto de partida (el texto que debemos traducir) y transmitirlos al texto de llegada (la traducción propiamente dicha) procurando lograr que tenga el mismo efecto deseado por el autor. Y, como afirma Nida, este tipo de problema variará en mayor o menor medida según cómo sea la brecha lingüística entre los lenguajes involucrados.

Cuando hablamos de aspectos culturales no solo nos referimos a las formas de expresión de una determinada comunidad, sino también a los contenidos léxicos, la sintaxis, las ideologías y formas de vida. Como traductores, tenemos que tener la capacidad de distinguir esos aspectos culturales, jerarquizarlos y elegir en qué medida (y cómo) deben ser transmitidos al texto de llegada.

Para mencionar un caso frecuente, uno de los aspectos de esencial importancia para lograr una traducción eficaz es saber a quién va dirigido el texto fuente, quién será el lector de nuestra traducción. Por ejemplo, no es lo mismo traducir una novela basada en la segunda guerra mundial dirigida a un público adolescente estadounidense que un ensayo sobre la misma guerra destinado a estudiantes universitarios de historia en una universidad británica. Si bien los textos originales serán diferentes y sus vocabularios variarán notablemente, en la traducción tenemos que tener especial cuidado con las implicancias culturales de manera de poder transmitir lo que el autor desea.

Cuando traducimos, los elementos léxicos de un texto son igual de importantes que la comprensión del contexto social, económico y político en el cual ese texto fue escrito ya que de esa manera podremos transmitir de la mejor manera posible la intención del texto.

¿Y cómo identificamos las implicancias culturales? Leyendo. El traductor debe ser un ávido lector de todo tipo de textos y estar en permanente contacto con ambas culturas.

¡Qué bueno que nos gusta leer!

@RIMATrads | RIMA Traducciones

viernes, 26 de diciembre de 2014

E-books

Gracias e-books por facilitarnos el trabajo

Es por demás indiscutible que los lectores electrónicos, más comúnmente llamados e-books, han llegado a nuestras vidas para quedarse. Basta levantar la vista en el subte o en el colectivo para ver al menos una persona inmersa en la lectura a través de estos dispositivos. Sin embargo, aún genera curiosidad: ¿qué es? ¿para qué sirve? ¿no te cansa la vista?

Claro que todos no estamos hechos para leer en pantallas y muchos prefieren los libros. Para un lector, no existe nada más placentero que el olor a un libro nuevo y bibliotecas cada vez más grandes. ¿Fetiche? Más bien diría delicia.

Gracias a nuestro trabajo, los traductores estamos en contacto con la lectura permanentemente. Leemos los textos a traducir, los volvemos a leer una vez traducidos, buscamos información y cuánto más leamos, mejor para nuestro trabajo. Eso nos ha convertido en ávidos lectores y nos ha llevado a buscar métodos para agilizar y al mismo tiempo disfrutar de nuestro trabajo.

Por ejemplo, le hemos dado a los e-books una funcionalidad práctica que va más allá de la lectura por placer: los hemos incorporado a nuestro trabajo diario. ¿Cómo? Dado que estos dispositivos permiten que les carguemos todo tipo de textos, una muy buena idea es enviarnos los trabajos al dispositivo y leerlos desde allí.

Ya sea que estemos en la etapa inicial de lectura del texto original, o en la etapa final de proofreading o control de calidad, podemos leer nuestros trabajos, subrayarlos y buscar definiciones en el diccionario. Si nos espera un largo viaje en colectivo, ¿qué es más práctico para ir adelantando trabajo que esta forma? Además, nos ahorramos tener que imprimir hojas y hojas, ni hablar del peso, ya que estos lectores son muy livianos.

Hay quienes dirán que no es lo mismo, que leer a través de una pantalla no es leer un libro. Opiniones vamos a encontrar en cada rincón y muy diversas. Sólo será cuestión de descubrir nuestras preferencias.

@RIMATrads | RIMA Traducciones