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viernes, 20 de marzo de 2015

¿Te animás a trabajar desde tu casa?

A veces, cuando un freelancer comenta que trabaja desde su casa, la respuesta inmediata es “¡qué bueno!”. No vamos a mentir, la verdad que es muy bueno: evitás el tránsito de la mañana para llegar al trabajo, organizás tus propios horarios y no tenés jefe. ¿Suena increíble, o no? Pero trabajar desde casa no es para todos. Algunas preguntas podrían ayudarte a decidir si este tipo de trabajo es para vos, o no.

¿Te gusta estar solo todo el día? Si trabajás desde tu casa, no tenés compañeros de trabajo, no necesitás interactuar con nadie y armás tu propia oficina, pero no todo el mundo disfruta de la soledad. Por eso algunos freelancers optan por trabajar en espacios co-working donde pueden estar en contacto con otros profesionales en ambientes descontracturados y fuera de casa.

¿Podés trabajar con todas las distracciones de la casa? Aunque suene irreal, muchas personas no logran concentrarse en el trabajo porque se ven tentadas a hacer las tareas domésticas, aún cuando no exista una necesidad inmediata de hacerlas. Claro que no hay nada de malo en poner a lavar la ropa mientras terminás un trabajo, pero se necesita rigor y lograr resistir las tentaciones si uno pretende trabajar desde casa para mantenerse. Por eso es útil organizarse y saber cuándo tomarse un recreo.

¿Podrías trabajar sin presión? No hay nadie que te controle, que te indique qué hacer ni cómo. Claro que la presión está puesta en entregar los trabajos en la fecha estipulada, pero ¿podrías trabajar sin alguien que realice un seguimiento de lo que hacés?

¿Cómo te llevás con tu computadora? Seguramente en algún momento de tu vida trabajaste en una empresa y seguramente esa empresa tenía un departamento de informática o al menos un equipo téc

nico que mágicamente se encargaba de solucionarnos todos los problemas informáticos. Pero al trabajar solos, tenemos que tener una buena relación con nuestra computadora y saber cómo resolver posibles problemas. De alguna manera, nos convertimos en expertos buscadores de soluciones on-line y descubrimos que siempre hay un tutorial esperándonos.

La lista podría seguir ya que hay muchos factores a tener en cuenta para decidir trabajar desde casa, pero al menos estas breves preguntas te pueden dar una idea de la vida de un freelancer. ¿Es para vos?


@RIMATrads | RIMA Traducciones

lunes, 9 de marzo de 2015

¿CÓMO DECIDO EN QUÉ ME ESPECIALIZO?


Medicina, literatura, ciencias sociales, tecnologías de la información, ámbito jurídico, finanzas… existen tantos campos de especialización como textos a traducir y, dado que no somos autómatas ni enciclopedias andantes, los traductores optamos por dedicarnos a la traducción especializada de determinados campos.

Me animaría a afirmar que casi todos los traductores alguna vez en su carrera se formulan la pregunta que titula nuestra entrada de hoy. La respuesta es simple: podemos elegir cualquier especialización y nuestra elección dependerá del mercado y nuestras necesidades.

Pero, ¿qué es “especialización”? Sabemos traducir, eso es seguro, pero no sabemos traducir todo, no nos sentimos cómodos frente a cualquier texto y tenemos facilidad para algunos temas y para otros necesitamos infinitas horas de búsqueda terminológica. Especializarse en un campo significa dedicarnos a traducir textos de ese ámbito, nutrirnos de terminología, tomar cursos, asistir a seminarios, contactar profesionales del ámbito en cuestión hasta dominar los textos y asegurar una traducción de calidad.


Optar por un área u otra dependerá de nuestros conocimientos, intereses y gustos. Y estos son factores claves, ya que uno se sentirá cómodo frente a textos que despiertan su interés o sobre los cuales ya ha adquirido conocimientos previos.

La elección del campo también puede depender de la demanda del mercado, la cual se mide no sólo en términos de cantidad de clientes, sino también según el tamaño de cada proyecto individual. Indudablemente, es más fácil encontrar estudios jurídicos especializados en marcas y patentes que precisen traducir documentación que un antropólogo que busca traducir un trabajo de investigación. La demanda existe y el traductor decidirá cuánto quiere esforzarse para encontrarla.


Sea cual fuere el área de especialización que optemos, siempre será beneficioso dedicarnos a algún ámbito en particular, ya que dominar un campo nos facilita el trabajo y nos abre cada vez más puertas en el mercado.

lunes, 2 de marzo de 2015

Un traductor profesional vs. alguien que habla dos idiomas

Frecuentemente, recibimos muchos correos electrónicos de personas que les gustaría incursionar en la traducción, pero muchas de ellas no tienen un título habilitante, no por ser estudiantes, que no sería un problema porque un estudiante aprende técnicas de traducción desde el primer día en la facultad, sino porque nunca estudiaron nada relacionado con la traducción, solo hablan más de un idioma, porque alguna vez lo estudiaron o vivieron en algún otro país.

Más allá de que puedan traducir lo suficientemente bien como para ofrecer un producto presentable, uno de los mayores problemas para trabajar con personas que quieren comenzar a incursionar en el mercado de la traducción, sin tener la profesión como principal medio de vida, es la falta de conocimiento para presupuestar adecuadamente el trabajo, calcular correctamente los plazos y contemplar todos los procesos necesarios para que una traducción quede lo mejor posible.

A veces nos preguntamos por el tipo de trabajo que puede ofrecer una persona que nunca ha vivido de esto, que solo lo hace como “changuita” para ganar unos pesos más y darle provecho a las clases de inglés que tomó en su adolescencia y llegamos a la conclusión de que no debe ser muy bueno. El cliente puede conseguir un producto más barato del que obtiene de un traductor profesional, con título habilitante y amplia experiencia en la materia, pero seguramente no obtendrá los mismos resultados.

Todo traductor profesional que acepta un trabajo de traducción garantiza que lo concluirá satisfactoriamente, en el plazo acordado, que los honorarios que cobran por su trabajo se adecuan al producto que ofrecen y que la traducción habrá pasado por todos los procesos de control de calidad adecuados.

Al menos eso ofrece RIMA Traducciones con cada uno de sus trabajos: puntualidad, responsabilidad y calidad.



viernes, 20 de febrero de 2015

¿Vivir para traducir o traducir para vivir?

Muchas veces, cuando conocemos a alguien, cuando estamos en una reunión familiar o simplemente mientras disfrutamos de una cena con amigos, se desliza en la conversación la pregunta del millón: “¿Vivís de la traducción?”. Aunque hay otra que es una de mis favoritas: “¿Sos traductora de cuántos idiomas?”, pero esta última la dejo para otra publicación, ya que merece una mención aparte.

Debería haber llevado un registro de preguntas y respuestas, las cuales fueron mejorándose con el tiempo porque uno adquiere experiencia laboral y sobre todo mucha paciencia. Obviamente nuestro interlocutor no tiene porqué saber cómo es el mercado laboral de la traducción ni mucho menos tener conocimiento sobre nuestro trabajo, pero qué suerte que nos conoce para que podamos explicárselo. El denominador común entre estas preguntas frecuentes es el hecho de que el trabajo del traductor está muchas veces menospreciado. Quizá es por el hecho de que muchas personas hablan idiomas extranjeros, especialmente inglés, y asocian el trabajo con una tarea mecánica que podría realizar cualquier persona con un poco de conocimiento sobre ambos idiomas.

Podría casi afirmar que una de las cosas más difíciles en el mercado traductor es introducirse en él. Algunos traductores tienen la suerte de que algún colega les da un empujón (con esto me refiero a que les envían trabajos y no qué los tira por un barranco), otros con menos suerte pero más arremangados deben abrirse camino solos, buscar clientes,  buscar trabajos, nunca dejar de buscar. Una vez adentro, el mercado es un círculo, surgen oportunidades nuevas, estamos en contacto con muchos colegas y, sobre todo, aprendemos a trabajar en equipo. Aunque la traducción parezca una profesión solitaria y absolutamente ermitaña, no lo es. La importancia de contar con un buen equipo de trabajo es fundamental si uno quiere desempeñarse en esta profesión durante años.

Como mencioné antes, la profesión es muchas veces menospreciada y por eso no se le suele dar importancia. Aquí entra en juego el tema de las tarifas. Cada traductor decidirá y ajustará sus tarifas según sus clientes y necesidades. Y cada cliente optará por un traductor u otro según sus tarifas y necesidades.

Vivir de la traducción es posible. No es fácil, pero tampoco inalcanzable. Requiere esfuerzo y dedicación. Después de todo, no hay nada más lindo que vivir de aquello que a uno le gusta y dedicarse de lleno a sus proyectos.


"El único lugar en el que éxito viene antes que trabajo es en el diccionario" 
Vidal Sassoon

viernes, 23 de enero de 2015

Traducción y cultura

Si nos remontamos a los orígenes de la traducción, viajamos tanto en el tiempo que llegamos hasta la traducción de la Biblia, el libro más traducido en la historia mundial. Desde entonces, se han formulado numerosas teorías sobre la traducción, sus métodos, técnicas y estilos. Un elemento en común que podemos encontrar en la mayoría de los estudios sobre la traducción, y sobre el cual no quedan dudas, es que la traducción es una actividad que involucra dos idiomas y dos tradiciones culturales.

Por lo tanto, los traductores estamos permanentemente en contacto con un problema: cómo abordar los aspectos culturales implícitos en el texto de partida (el texto que debemos traducir) y transmitirlos al texto de llegada (la traducción propiamente dicha) procurando lograr que tenga el mismo efecto deseado por el autor. Y, como afirma Nida, este tipo de problema variará en mayor o menor medida según cómo sea la brecha lingüística entre los lenguajes involucrados.

Cuando hablamos de aspectos culturales no solo nos referimos a las formas de expresión de una determinada comunidad, sino también a los contenidos léxicos, la sintaxis, las ideologías y formas de vida. Como traductores, tenemos que tener la capacidad de distinguir esos aspectos culturales, jerarquizarlos y elegir en qué medida (y cómo) deben ser transmitidos al texto de llegada.

Para mencionar un caso frecuente, uno de los aspectos de esencial importancia para lograr una traducción eficaz es saber a quién va dirigido el texto fuente, quién será el lector de nuestra traducción. Por ejemplo, no es lo mismo traducir una novela basada en la segunda guerra mundial dirigida a un público adolescente estadounidense que un ensayo sobre la misma guerra destinado a estudiantes universitarios de historia en una universidad británica. Si bien los textos originales serán diferentes y sus vocabularios variarán notablemente, en la traducción tenemos que tener especial cuidado con las implicancias culturales de manera de poder transmitir lo que el autor desea.

Cuando traducimos, los elementos léxicos de un texto son igual de importantes que la comprensión del contexto social, económico y político en el cual ese texto fue escrito ya que de esa manera podremos transmitir de la mejor manera posible la intención del texto.

¿Y cómo identificamos las implicancias culturales? Leyendo. El traductor debe ser un ávido lector de todo tipo de textos y estar en permanente contacto con ambas culturas.

¡Qué bueno que nos gusta leer!

@RIMATrads | RIMA Traducciones

viernes, 9 de enero de 2015

La vida del freelancer

Podría casi afirmarse que la vida del freelancer, o trabajador autónomo, no es para todos.
Algunas personas consideran que es demasiado difícil no tener horarios fijos que cumplir y lo asocian con posible irresponsabilidad de su parte. Más de una vez me han preguntado «¿cómo hacés?» Mi respuesta siempre es la misma: vivo de mi trabajo y, al igual que cualquier otro trabajador en relación de dependencia, me gusta ver mis progresos y que mi trabajo mejore día a día. Se necesita constancia, claro. La clave no sólo está en saber organizarse, sino también en disfrutar el trabajo día a día.

Una de las ventajas de ser freelancer es la posibilidad de poder arreglar el lugar de trabajo. Y eso no es poco, sobre todo cuando llega el verano y comienzan los cortes de luz. Si bien puede resultar incómodo trasladar nuestra oficina a un bar, la casa de un familiar o algún rincón que nos presten donde nosotros silenciosamente haremos nuestro trabajo sentados frente a una computadora, es una ventaja que nos permite organizarnos y cumplir con las fechas de entrega.

Otro aspecto positivo de trabajar independientemente es la libertad de horarios. Si bien el trabajo es demandante y no se puede descuidar ni un segundo, tener la posibilidad de elegir es gratificante. Es posible que hayamos tenido que trabajar un sábado, pero podemos luego disfrutar un lunes libre o terminar un viernes más temprano.


Tener la posibilidad de trabajar y disfrutar al mismo tiempo es maravilloso. Pero a no quedarse dormidos, que aunque tengamos la oficina en casa, es como cualquier otro trabajo y necesita de nuestra pasión y dedicación.