“Si quieres ir rápido, ve solo.
Si quieres
llegar lejos, ve acompañado”
Proverbio africano.
La imagen que las personas tienen del traductor
es la de una persona ermitaña, que trabaja sola en su casa, frente a su
computadora y con una pila de diccionarios que lo rodean. En el mundo globalizado
de hoy, con tiempos de entrega que siempre son para “ayer” y con volúmenes de
palabras que pretenden alcanzar el nivel de producción de una máquina, es
imposible seguir pensando que el
traductor es ese ente solitario que con sus estudios, su computadora y sus diccionarios
lo puede todo.
Desde la facultad nos educan a ser
individualistas, el trabajo en equipo no es algo que se mencione demasiado en
las aulas. Además, durante la carrera de traducción nos malacostumbran con tareas en que no superan las 1000
palabras y, aunque pedagógicamente hablando estos trabajos son buenos para
aprender ciertas técnicas de búsqueda, enfrentar desafíos terminológicos y resolver
de problemas de traducción, no nos ayuda a saber manejar un volumen de trabajo
extenso, algo tan necesario para que los alumnos sepan enfrentarse al mercado
laboral que los está esperando.
“No hay problema que no podamos resolver
juntos,
y muy pocos que podamos resolver por nosotros mismos”
Lyndon Johnson.
Los traductores nos especializamos en
diferentes áreas, conocemos diferentes herramientas, tenemos diversas experiencias
de trabajo y, por eso, ¿qué mejor que tener a alguien que nos de una mano con
lo que nosotros no sabemos? La complejidad a la que se enfrentaban nuestros
colegas más adultos que trabajaban sin las facilidades tecnológicas que tenemos
hoy en día ya no existe. Los software de traducción, los medios de comunicación
y la fuente de información que tenemos hoy con Internet vinieron para facilitar
nuestro trabajo y, especialmente, para que el trabajo en grupo sea mucho más simple
gracias al intercambio de memorias de traducción y de glosarios.
“Si estamos juntos no hay nada imposible.
Si
estamos divididos todo fallará”
Winston Churchill.
Por más que nos cueste admitirlo, la traducción
es nuestro medio de vida y la productividad es esencial para poder sustentar
ese medio. Si traducimos rápido, vamos a ser productivos, pero es probable que
cometamos errores que no cometeríamos si tradujéramos con más cuidado. Pero eso
no significa que seamos malos traductores, sino que todo trabajo de traducción requiere
de un proceso, con pasos que no pueden superponerse ni saltearse. Como siempre
decimos en RIMA, “cuatro ojos ven más que dos” y, por eso, nuestro lema nos
obliga a revisar los trabajos que hacen los otros miembros de nuestro equipo,
así se garantiza una buena productividad sin afectar la calidad final del
trabajo.
“Lo más hermoso del trabajo en equipo
es que siempre tienes a otros de
tu lado”
Margaret Carty.
El espíritu que se respira en un trabajo
realizado con un buen equipo supera la soledad y la frustración en la que nos
podemos encontrar los traductores cuando trabajamos individualmente. Las horas
frente a la máquina pueden ser desesperantes, las búsquedas infructuosas llegan
a ser estresantes y la falta de comunicación con el mundo exterior nos
transforma en personas intolerantes. En cambio, tener a alguien del otro lado
de la pantalla nos hace sentir acompañados, que uno no está solo en esto y que,
después de todo, ambos estamos pujando para el mismo lado, para realizar un buen
producto, dejar a nuestro cliente satisfecho y cobrar un buen dinerillo por el trabajo
realizado. Pero ¿por qué no disfrutar el proceso?
Recordá: “Llegar juntos es el principio. Mantenerse juntos, es el progreso.
Trabajar juntos es el éxito” Henry Ford.
No hay comentarios:
Publicar un comentario